mar 5a. Sem cuaresma (Id=239)
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Espera en el Señor, sé valiente, ten
ánimo, espera en el Señor.
Expécta Dóminum, viríliter
age; et confortétur cor tuum, et sústine
Dóminum. Sal 26, 14
Oremos:
Concédenos, Señor, la gracia de perseverar en el fiel cumplimiento de tu
voluntad, para que tu pueblo santo aumente en numero y crezca en santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Si alguien es mordido y mira la serpiente de bronce, quedará curado
Lectura del libro de los Números
21, 4-9
Por aquellos días, los israelitas partieron
de la montaña de Hor camino del mar Rojo, rodeando el
territorio de Edom. En el camino, el pueblo comenzó a
impacientarse y a murmurar contra el Señor y contra Moisés, diciendo:
"¿Por qué nos han sacado de Egipto para hacernos morir en este desierto?
No hay pan ni agua y estamos ya hartos de este pan sin consistencia".
El Señor envió entonces contra el pueblo serpientes muy venenosas que los
mordían. Murió mucha gente de Israel, y el pueblo fue a decir a Moisés:
"Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Pide al Señor que
aleje de nosotros las serpientes".
Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le respondió:
"Fabrica una serpiente de bronce, ponla en un asta, y todos los que hayan
sido mordidos y la miren quedarán curados".
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Cuando alguno era
mordido por una serpiente, miraba a la
serpiente de bronce y quedaba curado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 101, 2-3.16-18.19-21
Señor, atiende mi oración.
Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.
Señor, atiende mi oración, llegue hasta
ti mi súplica; no me ocultes tu rostro cuando estoy angustiado, escúchame
cuando te invoco, respóndeme en seguida.
Señor, atiende mi oración.
Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.
Los paganos honrarán tu nombre, Señor, y
todos los reyes de la tierra te engrandecerán, porque tú, Señor, reconstruirás Sión y manifestarás así tu gloria, atenderás la súplica del
desamparado y no rechazarás su oración.
Señor, atiende mi oración.
Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.
Que se escriba todo esto para las
generaciones futuras, para que el pueblo que va a ser creado alabe al Señor;
pues el Señor miró desde su alto templo, desde los cielos se fijó en la tierra,
para atender los lamentos de los cautivos y liberar a los condenados a muerte.
Señor, atiende mi oración.
Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.
Aclamación
antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo el que lo
encuentra vivirá para siempre.
Semen est
verbum Dei, sator autem Christus; amnis qui ínventi eum, manébit in aetérnum.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces sabrán que yo soy
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
8, 21-30
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
"Yo me voy. Me buscarán, pero morirán en su pecado. Ustedes no pueden
venir adonde yo voy".
Los judíos comentaban entre sí:
"¿Pensará suicidarse y por eso dice: "Ustedes no pueden venir a donde
yo voy?""
Entonces Jesús declaró:
"Ustedes proceden de abajo; yo, en cambio, vengo de arriba. Ustedes
pertenecen a este
mundo; yo no. Por eso les dije que morirían en sus pecados; porque si no creen
que yo soy, morirán en sus pecados".
Los judíos le preguntaron:
"Pero, ¿quién eres tú?"
Jesús les respondió:
"Precisamente es lo que les estoy diciendo desde el principio. Tengo
muchas cosas que decir y condenar de ustedes. Pero lo que yo digo al mundo es
lo que oí al que me envió, y él dice la verdad".
Ellos, sin embargo, no cayeron en la cuenta de que les estaba hablando del
Padre. Por eso Jesús añadió:
"Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, entonces reconocerán que yo
soy. Yo no hago nada por mi propia cuenta; solamente enseño lo que aprendí del
Padre. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago
siempre lo que le agrada".
Al oírle hablar así, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación,
perdona nuestros pecados y orienta hacia ti nuestros corazones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La fuerza de la cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu
grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el
Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
[Misa]
Antífona
de
Cuando yo sea elevado sobre la tierra
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
Cum exaltátus fúero
a terra, ómnia traham ad meípsum, dicit Dóminus. Jn 12, 32
Oración
después de
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, que la continua participación en tus sacramentos
nos acerque cada vez más a ti, que eres el único bien verdadero.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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